Hola Jóvenes Bienvenidos
Esp. Jairo José Castañeda Gutiérrez
Es bueno
darnos una mutua bienvenida a esta nueva forma de desarrollar conjuntamente
nuestras clases, desde el necesario aislamiento social en el que debemos estar,
para enfrentar y evitar el posible contagio con el coronavirus, virus causante
de la enfermedad COVID 19, pandemia que se expresa hoy en más de 160 países.
Fíjense que
digo desarrollar conjuntamente el área, aunque estemos aislados físicamente. Es
cierto, la distancia existe como parte de la realidad material. Pero, como
hemos dicho en clases, somos nosotros, sujetos de nuestra vida y necesidades,
quienes le concedemos la debida importancia a la realidad y, por lo tanto,
quienes le damos existencia a la distancia o el aislamiento físico en que
estaremos por determinado tiempo.
Cada uno en
sus posibilidades, deseos, intereses, gustos, necesidades, objetivos,
intenciones reducirá e incluso, hará más grande esa distancia física. No sólo
hacia esta área, sino hacia las demás, a partir las búsquedas que se tengan. O
sea, más allá de lo lejos que estén o percibamos las cosas, las personas, la
vida misma, cada uno toma la decisión de que hagan parte de su realidad, mejor
aún de su sí mismo. Poco a poco vamos acortando esa distancia física, porque
poco las vamos haciendo parte de nuestras motivaciones, deseos y ganas de vivir
y, las acercamos tanto, que las convertimos en nuestro SER.
Esta
existencia que nos damos en la vida es un proceso que hacemos consciente o
inconscientemente. Es consciente cuando está determinada por la elaboración
mental anticipada de lo que buscamos. Entonces vamos dando pasos, logrando
resultados y simultáneamente, los comparamos con esa construcción anticipada
que tenemos de lo que debe ser nuestra existencia, a ver si se reafirma el
proyecto elaborado o si debemos hacerle modificaciones, para ajustarlo a la
realidad ya que posiblemente no tuvimos en cuenta aspectos de ella, que nos
alejaron de su ser efectivo.
La existencia
que le damos a la vida es inconsciente, cuando aceptamos la realidad como ella
se presenta. Sin cuestionarla, sin analizarla, sin someterla a la crítica
necesaria, que permita saber hasta donde hemos de ajustarnos a ella o hasta
donde podemos construirla mejor para que sea parte de muestro SER. Sino que,
desde los elementos ideológicos aprendidos en la vida, sin la reflexión
necesaria, espontáneamente, tomamos la decisión de convertir nuestro SER en una
dependencia de los objetos y fenómenos materiales y espirituales externos a nosotros,
cuando debe ser cada persona quien acerque a ella lo que existe, la cultura, la
naturaleza, su propia vida, no el mundo exterior el que nos marque la pauta y
determine absolutamente siempre nuestro existir.
He ahí la
importancia del conocimiento, entendido como la actividad humana de carácter
intelectual, mediante la cual, nosotros, los seres humanos, en la relación
activa con nuestro sí mismo, la naturaleza, la sociedad, la cultura,
significamos, comprendemos y damos existencia a la realidad. Siempre
y cuando no nos quedemos solo en la toma de contacto con ella, sino que
logremos, a través del estudio y la investigación, aproximarnos al máximo a los
elementos regulares o esenciales que la caracterizan e identifican, elaborando el conjunto de nociones,
conceptos, ideas, creencias, convicciones, mediante los cuales nos
desenvolvemos en ella como protagonistas.
En estas posibilidades, vamos a hacer el
esfuerzo por acercarnos, desde nuestra manera de pensar, a lo que nos propone
el pensamiento filosófico en sus diferentes concepciones. O sea, entender el
pensamiento filosófico desde las ideas que hemos elaborado acerca de la vida
cotidiana y comprender nuestra forma de pensar y construcción de nuestras
vivencias, desde el pensamiento filosófico.
Es necesario tener
presente siempre. que ustedes y yo somos un equipo. Tenemos un mismo objeto de
estudio que es el pensamiento filosófico y un mismo objetivo fundamental hacer
filosofía en las posibilidades de análisis, interpretación, comprensión y
explicación que desarrollemos. Vamos a hacerlo en un nuevo espacio. Pero, como
producto de todo contacto con lo nuevo, tenemos más preguntas que respuestas,
más incertidumbres que certezas.
Pensemos que
sentirnos así es mejor, aunque nos guste lo contrario. Porque al final sabremos
con claridad, que lo logrado serán nuestros aprendizajes, nuestros
conocimientos construidos por nosotros mismos, fruto de nuestra fuerza de
voluntad. En esta nueva realidad que, quizás sea la característica del futuro,
estudiar y aprender desde estas nuevas aulas y herramientas, los dispositivos
tecnológicos, los programas, las aplicaciones, las redes sociales, las
plataformas digitales. Sea en nuestro hogar o en cualquier lugar diferente a
las aulas de clase tradicionales a las que estamos acostumbrados.
¡QUÉDATE EN CASA!
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